lunes, 10 de septiembre de 2007

Harry Potter y la ultima resistencia

Holas, aqui estoy de nuevo aunque no me ha posteado mucha gente porque aun no se lo doy a mucha gente xD, aqui dejo un fic que estoy escribiendo, echenle el ojo a ver que les parece.

Capitulo Uno: Un año después.

Un oscuro valle se extendía bajo sus pies, su escoba se movía suavemente por el aire mientras él observaba el paisaje, no entendía que es lo que hacía ahí, pero algo le decía que era algo importante, algo decisivo, algo que él buscaba. Pero lo único que veía era soledad, le dolían los ojos, se sentía cansado, entonces vio algo a lo lejos, un hombre que estaba de pie y de frente a él, se detuvo en el aire y trato de reconocerlo, pero no podía, no sabía quien era, entonces vio que el hombre levantaba una varita en dirección a él, y un rayo de luz verde salía de la varita y se acercaba rápidamente.
El muchacho abrió los ojos y se dio cuenta de que estaba sudando, se llevo la mano inconscientemente a una cicatriz que tenía en la frente y que tenía forma de rayo, pero esta no le había dolido en un año y no lo había echo esta noche, se extraño, pensaba que no volvería a tener sueños raros nunca más, pero este sueño ya lo había tenido varias veces y siempre despertaba antes de recibir el rayo.
Miro su habitación, estaba tan desordenada como lo había estado desde que se había mudado allí y estaba seguro de que cuando su padrino la había ocupado años atrás tampoco había estado ordenada, se rió al imaginarlo dando vueltas por la habitación en busca de un libro, y se rió aun mas al pensar siquiera en que su padrino alguna vez había buscando un libro que no hubiera sido de quidditch. Aún estaba oscuro, seguro faltaban un par de horas para el amanecer, para que otro hermoso día de verano llegase, esa mañana debían llegarles noticias de sus dos mejores amigos, que de seguro estaban juntos en la madriguera, disfrutando de su nueva “amistad”, no había querido ir a verlos por considerar que después de siete años se merecían un tiempo para estar solos, sin embargo, pensaba ir a verlos en un par de días.
Entonces se le vino a la cabeza un hermoso rostro, y una calida sensación le recorrió el cuerpo, y su corazón comenzó a latir aún mas rápido, en sólo un par de días volvería a ver también a su novia, Ginny, ella había ido en un pequeño viaje por Inglaterra e Irlanda con sus amigos de curso, para celebrar el haber terminado los siete años de enseñanza en el colegio de Magia y Hechicería Hogwarts, y que por fin podría salir a trabajar al mundo de los magos. La extrañaba mucho, necesitaba verla, abrazarla, besarla, decirle que la amaba, pero no tenía apuro, sabía que tenían todo el tiempo del mundo para estar juntos, y sólo quería esperar consolidarse en el departamento de Aurores para pedirle matrimonio, tenía 18 años, y gracias al ministro que era tan amigo suyo, podía darse el lujo de estar trabajando allí, aunque sentía que meritos tenía, y vaya que tenía, estaba seguro que lo primero que debía decir su hoja de vida era “Harry Potter, el niño que vivió”.
Cuando volvió a mirar por la ventana vio un rayo de luz que se asomaba débilmente, ya estaba amaneciendo, estaba seguro que en pocos segundos Kreacher golpearía la puerta y le diría que el desayuno estaba listo, era increíble que le había dado la libertad al elfo, y este había preferido quedarse a trabajar con él, había aceptado, pero le había puesto varias condiciones que Hermione le había dicho eran primordiales para una vida digna, entre ellas destacaba el dormir en una cama y pieza para él(le había costado muchísimo convencerlo de hacer eso), comer con él en la mesa(ni recordar como le costo eso), y recibir paga, además de tener un día libre a la semana. El pobre elfo casi se había muerto del susto e indignación cuando le dijo las condiciones, pero las acepto porque solo quería servirlo a él, en agradecimiento al trato que había recibido de su parte.
Y apenas se había puesto los lentes golpearon la puerta.
-Esta listo el desayuno mi señor-dijo Kreacher.
-Te he dicho que me digas Harry Kreacher, y muchas gracias enseguida voy, a propósito ¿a llegado alguna carta?- le pregunto Harry.
-Solo una iniciación del ministro mi señor, disculpe, Harry.
-Gracias, bajare en un segundo.
Sintió los pasos del elfo bajando las escaleras, una invitación del ministro, para que sería, esperaba que no para otra de esas reuniones donde le presentaba a todo el mundo, o donde lo homenajeaban por haber matado a Voldemort. Aquí su mente se detuvo, el recuerdo de Voldemort había vuelto a su mente tan fresco como si lo ocurrido hubiera pasado el día de ayer, el rostro pálido como la nieve, la sonrisa malévola que lo hacia tiritar, le tranquilizaba saber que estaba muerto y que nunca mas volvería.
Entonces recordó que tenía 18 años, vaya edad, pronto cumpliría los 19, esperen, ¡hoy era su cumpleaños!, no había recordado que hoy cumplía los 19 años, que increíble, pero esto sólo le hizo sentirse sólo, no había recibido lechuzas, cartas ni regalos, no estaba allí ginny ni ron ni hermione, sólo estaba él, y Kreacher, de todas formas estaba feliz de cumplir años, era algo que un momento pensó no volvería a celebrar.
Estaba seguro de que sus amigos lo iría a ver en algún momento del día, Ron y Hermione habían decidido descansar un año antes de lanzarse al mundo del trabajo de magos, aunque los tres habían tenido que dar varios exámenes en Hogwarts para terminar oficialmente los siete años de enseñanza, sólo él había comenzado a trabajar de auror apenas pudo, esto porque había mucho trabajo que hacer en los meses posteriores a la caída de Voldemort, muchos Mortífagos simplemente no se resignaron y no se quisieron entregar por las buenas, si bien es cierto los principales lideres habían muerto o sido capturados el día de la batalla de Hogwarts, varios no querían admitir que todo había acabado y no habían echo las cosas fáciles para el ministerio y el departamento de aurores, pero ya después de un año, se podía decir con calma, que todos habían sido capturados y puestos en Azkaban, y que ya no había nada de que preocuparse, todo lo relacionado con voldemort había terminado.
Después de la batalla de hogwarts todo era distinto, a la familia wesley le había costado mucho reponerse de la muerte de Fred, así como lo había sido para él la de Lupin, Tonks y todos los demas, se veía seguido con Neville y Luna, y debía rechazar bastante seguido la propuesta de la profesora McGonagall de que tomara el puesto de profesor de defensa contra las artes oscuras en Hogwarts, pues sabía que no tenia pasta de profesor, además, esa asignatura le traía muchos recuerdos, sobre todo el de Snape, aquel hombre que había vivido toda su vida enamorado de su madre, y que lo había protegido hasta el final por ese amor, sólo le hubiera gustado pedirle perdón, por todo el odio que la había tenido, sin saber la realidad.
Sin duda alguna había sido un año mas difícil de lo que hubiera esperado, pero sin duda alguna fue mucho mejor que los anteriores, el poder ver a Ginny seguido y sin pensar que alguien le podía hacer daño por su culpa, el caminar tranquilo por las calles, era un sentimiento que nunca había pensado sentir.
Se vistió con calma, sabía que Kreacher le iba a dar un sermón de lo flojo que era el amo Potter, que se le había enfriado el té, y varias cosas más, pero ese día se sentía mas feliz que nunca, y daba gracias por haber podido vivir para celebrar mas cumpleaños, salio de su habitación y miro por las escaleras, el elfo no se veía, decidió pasar primero por el baño, allí se mojo la cara y se miro al espejo, tenía el pelo largo y desordenado como siempre, recordó cuando miro en aquel espejo donde vio a sus padres a su lado, le hubiera gustado que ellos estuvieran a su lado ahora.
Bajó las escaleras lentamente, mirando toda la casa con detenimiento, ya llevaba varios meses viviendo en ella, solo con Kreacher, sin duda la casa estaba totalmente distinta a como la había encontrado la primera vez que había entrado en ella, cuando era el cuartel general de la Orden del Fénix, ahora tenía un aspecto mucho mas calido y acogedor, hasta el cuadro de la madre de Sirius estaba siempre en silencio, al parecer Kreacher le había echo entender que Harry no era malo, y que cuidaría bien de la casa.
De repente llevo su mano a su bolsillo y saco su varita, se quedo de pie observándola algunos momentos, ahora sólo la usaba para cosas comunes, como cualquier mago normal, de vez en cuando les mandaba un patronus a Ginny para que ella se acordara de él, y siempre ella se lo devolvía junto al de ella, así ambos sabían que se extrañaban, si bien se escribían todos los días, era algo lindo de hacer.
Entonces, le extraño el silencio de la casa, normalmente cuando se demoraba mucho en bajar Kreacher volvía a subir preocupado por si algo le había pasado, o solo para retarle por demorarse tanto, pero ahora no lo había escuchado desde que había bajado las escaleras, era muy extraño, tomo su varita con fuerza y comenzó a bajar nuevamente, lentamente y agudizando el oído para escuchar hasta el mas mínimo ruido, pero no había nada, no se escuchaba nada, es como si en esa casa estuviera el sólo, ni ollas, ni pasos, nada, lo que era muy raro pensando en lo ruidoso que era Kreacher a menudo.
Llego abajo y vio que la puerta de la cocina estaba cerrada, miro al salón pero este estaba vacío, se acerco lentamente a la puerta, levanto su mano y giro la manilla, abrió la puerta rápidamente y levanto su varita, entonces, varias personas gritaron a la vez…
-¡Feliz Cumpleaños Harry!


A opinar!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Neos!! tu blog esta muy bien!!
por lo menos tiene mas cosas que el mio!!

Tu historia me encanto, me gustaria que la continuaras!!!
A ti se te da mejor lo de los fics que a mi, la verdad puedes llegar a ser un gran escritor!!
Gracias por pasarte por mi blog

Saludos, cuidate y nos leemos en el foro!!